el viaje menor VI

Después de tristes guerras, me levanto y reconfiguro lo que quizás pueda ser mi muerte. Un bocadillo de tortilla o más bien un aplastado croissante de almendras de aquella patisserie cerca de la rue d’ulm, todo se hace comestible, todo al final se hace banal cuando se te entumecen los dedos en invierno mientras esperas, como un tonto, a alguien que jamás llegará. Después de esta guerra, mi palabra queda en duda, mis momentos más lúcidos son ahora olvido y penumbra, y si me muerdes el hombro, puedo llegar a enamorarme o a sentir por lo menos unas ligeras cosquillas en el vientre, tal vez sea tanto alcohol o exceso de comida mexicana. Debo pensar en regresar, se me ha hecho tarde y puedo perder la oportunidad de verte por esa misma ventana, pero tal vez ya no estés…todo fue imaginación, prefiero que sea así, quiere decir que estoy vivo, que he sobrevivido a otra batalla.
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