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Desolación de la quimera

19 enero 2012

En el transcurso del año 1956, Luis Cernuda comienza a redactar lo que sería el poemario « desolación de la quimera » .  Jaime Gil de Biedma,  uno de los grandes poetas del siglo XX tendría unos 29 años y  en su haber más de 3 libros. Yo no existía, aún no existo.   No es mi intención ahora hacer alusión alguna a este fabuloso texto de poemas, uno de los más bellos de Cernuda, ni dedicarle un pequeño trazo a eso versos lleno de dolor por la guerra y amor por la poesía, que escribía el poeta.  Para nada. La casualidad es el título, me lo trajo a la cabeza otro poema, de Jaime gil de Biedma  llamado « después de la noticia de su muerte » sobre el deceso del poeta Cernuda:

« su poesía, con la edad haciéndose

más hermosa, más seca :

mi pena resumida en un título de libro :

desolación de la quimera »

Tampoco era mi propósito llegar a ese poema, no lo busqué deliberadamente.   Los mejores poemas siempre llegan al azar; estaba releyendo -porque masoquistas y suicidas somos todos y nos gusta atormentarnos con aquellos versos que recuerdan el mundo y la vida y nuestras historias-  uno de mis poemas favoritos de Biedma “París, postal del cielo”, allí hay una historia, la de un joven que se enamora en París, y la melancolía misma de algo que nunca se concretó.

“Ahora voy a contaros,

como también yo estuve en París, y fui dichoso

Era en los buenos años de mi juventud,

Los años de abundancia

Del corazón, cuando dejar atrás padres y patria

Es sentirse más libre para siempre, y fue

En verano, aquel verano

De la huelga y las primeras canciones de Brassens,

Y de la hermosa historia

De casi amor…”

Y fue releyendo estos versos, que me llevaron a seguir pasando páginas y páginas del poemario hasta llegar  al lugar  en donde esas cuatro palabras “desolación de la quimera” me iluminaron una respuesta drástica a este último poema.  Es así que retrocedí y volví a releer.  La desolación de la quimera, es también, esa “hermosa historia/de casi amor” es estocada lúgubre de lo que quiso ser y no fue, pero que tal vez sea. La palabra quimera, que designa a un monstruo imaginario que vomitaba llamas y tenía cabeza de león, vientre de cabra y cola de dragón, también es aquello que  se propone a la imaginación como posible o verdadero, no siéndolo (RAE), es decir, el monstruo imaginario de la fábula, un casi amor. Una serie de juegos casi infinitos que aclara versos, casi todos los versos.  La quimera sentimental, el suceso que nunca llegó a un final, un imaginario de lo queremos pero no lograremos  hacer.  La quimera: el amor es una quimera, la felicidad es una quimera, todo es ese monstruo que echa fuego, todo es el principio de algo, pero nunca el final.

La desolación: esta palabra que parece tan sola, tan alejada, que con sólo nombrarla oscurece la escritura, pero sin embargo y a la vez una palabra que explota  miedo y hermosura. “Eran los buenos años de mi juventud/los años de abundancia” e ahí la desolación el punto vació del poeta, la añoranza de lo que fue, la quimera que no será más.   Acaso esos versos de Gil de Biedma sobre su vida juvenil en Paris, no son versos de desolación , no son versos quiméricos?

La reflexión a la que quiero llegar, es que  los puntos de quiebre en la serpiente de la vida, no son si no quimeras, imágenes de lo que queremos ser, absurdos pasajes e ilusiones, que con el pasar de los años y con las ideas frustradas, son pasajes desoladores de lo que  no llegamos a ser.  Y no es pesimismo, o acaso hay algo de pesimismo en esos versos maravillosos de Gil de Biedma? Al contrario, la desolación de la quimera es un encuentro con la realidad, con el andar precavidos, con observar las siluetas de los días como la única respuesta a lo que somos,  que el problema de andar inventando mundos es que podemos llegar a enamorarnos.

Los fantasmas también se emborrachan

14 enero 2012

La suerte está echada. Debo dormir en este lugar en donde no quiero dormir.  El lugar está lleno de fantasmas, y a este fantasma si que le tengo miedo, pues es un fantasma muy reciente y al que aún quiero vivo. Ahora mismo lo siento robándome la manta, tratando de esconderse de mi cuerpo y queriendo descansar luego de un día de errancia por el mundo.  Pero creo que la vida es así, la convivencia con estos seres que no se ven, que no están,  pero que te siguen acompañando durante todo tu recorrido, durante toda la existencia.  Y aquí estoy yo, en esta cama, con ese fantasma a mi lado, con ese olor y con esas manos con las que se rasca la cabeza para luego dar un giro y darme la espalda. Quizás lo abrece como antes, quizas hasta me emborache con él, porque los fantasmas también se emborrachan, también creen en fantasmas, en ellos mismos. Mañana en la mañana quizás yo ya no exista para él, pero yo aún lo siga viendo.  Pero el miedo que tengo ahora, mientras lo miro dormir, con respiros suaves, como de un vivo, es morir a su lado y que él no se de cuenta, y que como en todo dolor de muerte sea tan sólo en el último suspiro, que imagine lo perdido y la agonía de no sentirlo sea la realidad de mi existencia.

Dos diálogos del viejo oeste para sentirte peor de lo que estás

5 enero 2012

 

La balada de Cable Hogue, de Sam Peckimpah. (1970)

Puta (caminando en dirección al desierto, y dirigiéndose a Cable Hogue):

« voy a estar aquí contigo un tiempo pero un día me iré al este, a buscar un marido rico, lo mataré de un infarto en la cama y volveré »…

En la mañana siguiente

Cable Hogue : “¿Por qué será que, por muchas mujeres que conozcas a lo largo de tu vida, siempre llega una que te toca en lo más hondo?”

El reverendo Joshua Duncan Sloan : “No es grave, supongo que es algo que se pasa con la muerte”.

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Los profesionales, de Richard Brooks (1966)

Plano contra plano entre Burt Lancaster y Jack Palance, en el desfiladero, Jack palance está mueriendo y le habla a su antiguo amigo.

Jack Palance: Supongo que sabes que uno de los dos tiene que  morir…

Burt Lancaster…Es posible que los dos.

J.P: …Morir por dinero es una estupidez

B.L: ..y morir por una mujer más aún, sea la mujer que sea, incluso ella…

….

B.L: La revolución? Ja! Cuando el tiroteo termine a los muerto se entierra y los políticos entran en acción, y el resultado es siempre igual, una causa perdida.

J.P: Así que tu quieres la perfección o nada. Ahh , eres demasiado romántico amigo. La revolución es como la más bella historia de amor: al principio, ella es una diosa, una causa pura, pero todos los amores tienen un terrible enemigo…

B.L. : …El tiempo

J.P.: Tu la ves tal como es.  La revolución no es una diosa sino una mujerzuela, nunca ha sido pura, ni virtuosa, ni perfecta. Así que huimos y encontramos otro amor, otra causa. Pero sólo son asuntos mezquinos. Lujuria, pero no amor. Pasión pero sin-compasión. Y sin un amor, sin una causa, no somos nada! … Nos quedamos porque tenemos Fé; nos marchamos porque nos desengañamos; volvemos porque nos sentimos perdidos…; morimos, porque es inevitable

El regreso

4 enero 2012

Pasé por casualidad por este blog tan jarto y me percaté que hace más de un año y medio no escribía nada. Quizás mis fieles lectores (o mi fiel lector), se hayan dado cuenta de este percance; pero siendo honestos, si ni yo mismo  me había dado cuenta, dudo que aquel visitante incauto se enterara de ese vacío de más de 12 meses de nula producción vagabunda.  Revisando las antiguas entradas, salvo una que otra, todas suelen ser escritos existenciales o romanticones realmente ñoños y aburridos, lo que justificaría no sólo la ausencia de visitas  sino también mi propia ausencia, quizás pasaba por alguna etapa de amor incorrupto o por alguno de esos días de soledad y melancolía que suelen atacar en días de invierno, como el de hoy, y que producen esa necesidad de escribir tonterías para poder dormir tranquilos sin el remordimiento de haberse pasado la tarde entera esperando encontrar un email que te invite a salir a tomar un café o simplemente a perder aún más el tiempo.   ¿Que qué produce mi regreso a este blog? pues que el twitter no deja tanto espacio para escribir pendejadas y como me salí de facebook, porque me parece que perdía más tiempo leyendo las idioteces de otros que escribiendo las mías, pues no me quedaba otro espacio en donde orinar tranquilo . Además siento como deber propio actualizar este lugar por el respeto que le debo a los lectores (al lector) que pasa por este lugar cotidianamente esperando algún nuevo producto para burlarse y seguir acrecentando mi desprestigio.  Así es, mi regreso es un hecho.  Obviaré todas las entradas anteriores, haré borrón y cuenta nueva, incluso con esta nueva entrada, y prometo no ser tan aburrido y si lo soy es porque así soy, no hay más de donde, empezaré de cero entonces y de aquí en adelante cada entrada pasada será el producto de mi grotesca vida pasada e intentaré renacer todos los días, quizás igual de grotesco pero más feo, un infinito, un fractal, un cúmulo de círculos sobre círculos, el rizoma humano (uf, que postmoderno me siento) el ridículo escrito; al final el lector no será ud., que está leyendo, seré yo mismo, es decir ud. y yo seremos la misma persona, ¿a que da miedo? Pero así es, ese es mi reto, mi propósito para esta nueva etapa del fracaso y mi idea genial de convertir a mi lector en mi mismo, un vago.